miércoles, 26 de diciembre de 2012

El líder ve el futuro antes que los demás

Cristóbal Colón (lugar discutido, c. 1436-1456 - 1506), fue un navegante, cartógrafo, almirante, virrey y gobernador general de las Indias al servicio de la Corona de Castilla, famoso por haber realizado el denominado descubrimiento de América, en 1492.

Se comenta que cuando regresó a España tras haber descubierto el Nuevo Mundo fue invitado a una cena. Estando sentado a la mesa con otros invitados, éstos murmuraban en voz baja que su único mérito consistía en haber sido lo suficientemente aventurero para navegar en dirección al occidente más tiempo que cualquier otro que lo hubiese intentado antes. Al no ver reacción, un noble trató de herirlo diciendo:

-Señor Colón, incluso si vuestra merced no hubiera encontrado las Indias, no nos habría faltado una persona que hubiese emprendido una aventura similar a la suya, aquí, en España que es tierra pródiga en grandes hombres muy entendidos en cosmografía y literatura.

Colón aún siendo hombre de carácter contuvo su molestia, se mordió la lengua y decidió no responder a estas palabras, y  solicitó que le trajeran un huevo. Cuando se lo dieron, lo colocó sobre la mesa y expresó con voz grave:

-Caballeros, apuesto con cualquiera de ustedes a que no serán capaces de poner este huevo de pie como yo lo haré, desnudo y sin ayuda ninguna.

Todos aceptaron la apuesta y lo intentaron uno tras otro sin tener éxito y cuando el huevo volvió a Colón, éste lo golpeó cuidadosamente contra la mesa, y lo colocó sutilmente dejándolo de pie.
 
De esta sencilla pero efectiva manera, Colón demostró a sus contemporáneos que era fácil hacer algo cuando se sabe como hacerlo, pero arriesgarse por primera vez puede ser frustrante.

Esta anécdota quedó en la historia como la del huevo de Colón. Ha llegado hasta nuestros días y se la utiliza para referirse a una cosa que aparenta tener mucha dificultad pero resulta ser fácil al conocer su artificio.

Cada vez que pienso en él recuerdo la frase de John Sculley, hombre de negocios americano que fuera presidente de Pepsi y director ejecutivo de Apple: "el futuro le pertenece a aquellos que ven las cosas antes que otros las consideren obvias", porque fue su visión la que le legó a Europa un nuevo mundo.

jueves, 20 de diciembre de 2012

La integridad, nuestro primer deber


Henrik Ibsen (1828-1906),  fue un dramaturgo y poeta noruego. Sus obras no han perdido vigencia y es uno de los autores no contemporáneos más representado en la actualidad.
En una ocasión, una señora, asistente a una reunión se dirigió hacia él con deseos de entablar conversación. En cuanto estuvo a su lado y se dio la oportunidad, le preguntó, a modo de introducción del coloquio que esperaba iniciar con Ibsen: -He leído su Peer Gynt, pero debo confesarle que no he sido capaz de comprender todo el sentido de ese personaje. ¿Sería usted tan amable de explicármelo?
-Lo siento, pero no puedo -respondió, secamente.
-¿Pero es que usted no conoce el significado de uno de sus personajes?    -respondió la señora asombrada.
-Señora, cuando escribí Peer Gynt sólo Dios y yo conocíamos el significado de dicho personaje. Yo lo he olvidado completamente. Tendrá que preguntárselo a Dios.

Se le atribuye entre otras muchas la siguiente expresión: 
“¿Cuál es el primer deber del hombre? La respuesta es muy breve: Ser uno mismo.”

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Las empresas deben estar listas para aprovechar las oportunidades

Benjamín Disraeli  (1804 - 1881), conocido también como Conde de Beaconsfield, fue un político, escritor y aristócrata británico, que ejerció dos veces como Primer Ministro. A lo largo de su carrera política, se consagró por su magnífica oratoria caracterizada por el dramatismo. Otros dos rasgos destacaron en su trayectoria pública, el primero, su extraordinaria amistad con la reina Victoria I y el segundo su notoria rivalidad con el líder del Partido Liberal, el también prominente político William Ewart Gladstone.

Se comenta la siguiente anécdota. En cierta ocasión, le preguntaron sobre la diferencia entre una desgracia y una catástrofe, a lo que él respondió: “Si Gladstone cayera al río Támesis y se ahogara, eso sería una desgracia; pero si alguien lo sacara del agua, eso sería una catástrofe.”

Se le atribuye la siguiente frase:

“El Secreto del éxito de un hombre radica en estar listo cuando vengan las oportunidades”

martes, 18 de diciembre de 2012

La empresa que progresa es la que administra sus recursos

Ángel Ganivet (1865-1898), escritor y diplomático español. Su fama la debe sobre todo a su Idearium español, un libro que, a pesar de su poca extensión, ocupa un puesto destacado en el pensamiento español moderno, calificado como una obra de gran profundidad filosófica.

En el mismo momento en que España está al borde de la agonía y asiste a la derrota del desastre del 98, Ganivet se atreve a reivindicar su cultura y su manera de ser. Vuelve la mirada hacia atrás y arremete contra todo lo que cree que ha desviado de lo que cree que España hubiera podido ser: una Grecia cristiana.

Se le atribuyen las siguientes frases:

“El hombre no debe seguir ciegamente un derrotero fijo”

“Quien vive en más desahogo no es el que tiene más, sino el que administra bien lo mucho o poco que tiene”

lunes, 17 de diciembre de 2012

El líder vive su empresa 24/7

Akio Morita ( 1921- 1999) fue un físico y empresario japonés, cofundador de Sony con Massaru Ibuka con quien desarrolló productos como el primer radio de transistores comercial, los televisores Trinitron, las videograbadoras caseras (Betamax) o el Walkman.
En su libro autobiográfico Made in Japan comenta una anécdota relacionada a los problemas que afrontaba su compañía para vender los grabadores de cinta y cómo una situación fortuita le permitió resolverlos, cuando pasó por casualidad frente a una tienda de antigüedades, no muy lejos de su casa en Tokio. Confiesa que no tenía un verdadero interés por las antigüedades y, que por ello, no apreciaba su valor. Sin embargo, mientras estaba ahí parado, mirando esos viejos objetos de arte le impresionó por los altos precios que tenían marcados. Observó a un cliente que estaba comprando un jarrón, que si vacilar extrajo de su billetera una cantidad importante de billetes y se la entregó al anticuario. Este precio era más alto que el que pedían por el grabador de cinta. Entonces, se preguntó:

-¿Por qué iba alguien a pagar tanto dinero por un objeto viejo, carente de aplicación práctica, en tanto que un dispositivo nuevo e importante, como nuestro grabador de cinta, no atraía a los clientes?

Para Morita, según expresa, resultaba evidente que el valor del grabador excedía al de una antigüedad, debido a la capacidad del aparato para mejorar el nivel de vida de las personas que pudieran entrar en contacto con él. Pocas personas podían apreciar las finas líneas del jarrón y, por temor a romperlo, era difícil que muchas personas pudieran tocar algo tan costoso; por otra parte, el grabador de cinta podía prestar servicio a centenares, o hasta millares, de personas: podía entretenerlas, divertirlas, educarlas, ayudarlas a mejorar.

Él no tenía duda de que el grabador de cinta era una compra mejor, pero se dio cuenta de que el jarrón tenía un valor que sólo percibía ese coleccionista de antigüedades. Es en ese momento que entendió que para vender el grabador, tendrían que identificar la gente y las instituciones factibles de reconocer el valor de su producto.


Añadió que uno de sus equipos, aquel liderado por Taemon Maeda, había observado que durante el período inmediatamente posterior al fin de la segunda guerra mundial había una aguda escasez de taquígrafos, debido a que muchos jóvenes habían abandonado los estudios al haber sido reclutados. Hasta que se pudiera corregir esa escasez, los tribunales del Japón estaban tratando de arreglárselas con un pequeño cuerpo de taquígrafos, sobrecargado de trabajo. Con la ayuda de Maeda, se hizo una demostración de la grabadora en la Corte Suprema del Japón, vendiéndose inmediatamente veinte equipos.


-Esa gente no tuvo dificultades para darse cuenta de cómo dar uso práctico a nuestro dispositivo; de inmediato vieron el valor del grabador de cinta; para ellos no era un juguete…-sentenció.

viernes, 14 de diciembre de 2012

La fuerza más poderosa es la voluntad

Albert Einstein (1879-1955), físico alemán de origen judío, nacionalizado después suizo y estadounidense, que concentró sus esfuerzos en hallar una relación matemática entre el electromagnetismo y la atracción gravitatoria, empeñado en avanzar hacia el que, para él, debía ser el objetivo último de la física: descubrir las leyes comunes que, supuestamente, habían de regir el comportamiento de todos los objetos del universo, desde las partículas subatómicas hasta los cuerpos estelares. Tal investigación, que ocupó el resto de su vida, resultó infructuosa y acabó por acarrearle el extrañamiento del resto de la comunidad científica.

Se comenta que siendo niño aún no había emitido palabra alguna, hasta que durante la cena, cuando probó la sopa dijo: “Está caliente”. Los padres sorprendidos le preguntaron: “si hablas, ¿Por qué no lo hiciste antes?”. A lo que el respondió: “Por que antes todo había estado bien.”

Se le atribuye a la siguiente expresión:

“La fuerza motriz más poderosa no es el vapor ni la electricidad, es la voluntad.”